domingo, 29 de abril de 2012




 EDITORIAL:  
  AFLORANDO PASIONES, POR LA CALLE DEL MEDIO.

Hola, con esta pagina pretendo de la manera mas sencilla  y transparentes, escribir y compartir desde la cotidianidad de mis  instintos, de mis miedos, de mis esperanzas, de mis  amores y desamores, alegrías y tristezas,  proyecciones al futuro y remembranzas del pasado.

Escribir sin pautas, sin reglas, sin tabúes. Solo quiero plasmar  y compartir  con otros, sentires  y percepciones, que desde un tiempo para acá  vengo sintiendo y percibiendo, sensaciones  que creí estaban olvidadas por mi mente,  por mi cuerpo, por mi piel.
Hoy quiero comenzar a escribir desde la mujer desde la hembra, esa hembra  que a lo largo de mi vida sin darme cuenta fui adormeciendo, relegando, reprimiendo.

 Un día porque  estaba bajo las normas morales y sociales de mis padres,  otro porque era estudiante y ahora las normas eran fortalecidas también por los maestros,  otro día  por amanecer siendo  mujer,  pero la mujer de alguien que también quiso  imponerme normas bajo la mampara de lo que llamamos amor, y luego amanecí  felizmente encadenada, esclavizada,  entregada totalmente y haciendo honores aun nuevo rol que tenia: el de mamá.

En ese momento, si apuñale de un solo golpe y fulminante a lo que quedaba por allí asomado de la hembra, me dedique única y exclusivamente a levantar a mis hijos, mis momentos de máxima pasión y placer eran los avances y logros de mis criatura, estuve afanada en ser madre y padre, en  cubrir necesidades económicas y afectivas, y así en esa rutina en ese día  a día, he llegado a los 43 años, entre risas y lagrimas, logros y fracasos y con los chicos ya casi independientes, tomando sus propias decisiones, sin que me necesiten para cuidarlos como antes y eso me alegra, pero no dejo de sentir como un destello de nostalgia y hasta miedo a la libertad que me coquetea a medida que mis chicos se hacen mas independientes,  por lo que en algunos  momentos de esta transición  de mi vida,  me he sentido   inutil desorientada y ¿que rol me tocaría ahora?  y en la búsqueda  de esa repuesta, me he estado re descubriendo reinventando y unido a esta nueva etapa,  he conocido a alguien que me ha ayudado a darme cuenta que la hembra nunca murió, esta allí tratando de salir de nuevo,  fortalecida por la madurez de lo vivido,  viene aflorando pasiones por la calle del medio, hablando desde los instintos.